El todopoderso Duke, apeado a las primeras de turno

Fueron apeados aquellos que algunos premonizaban como campeones universitarios antes de empezar el curso. Sorpresa, sorpresa, no es oro todo lo que reluce. Por su parte, Michigan State buscará su tercer título de la NCAA.


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En un día de reflexión como es este, posterior a uno de los mayores desastres de la historia reciente del baloncesto universitario americano, lo primero que se me ha cruzado por la mente ha sido la afamada canción de The Beatles “Can´t buy me love”. Ya se pueden imaginar la similitud con Williamson, Barrett o Reddish. El gran proyecto, el súper equipo de Mike Krzyzewski se vio derrumbado mucho antes de lo que se esperaba, si es que en algún momento la directiva dudaba de si perderían.

EL PARTIDO

En cuanto a materia deportiva, nadie dominó el partido, pues el marcador iba alternándose más que un semáforo. Los primeros siete minutos estuvieron controlados por Michigan State pero pronto se percataron de la insuficiente fuerza con la que estaban asestando Williamson y compañía.

Llegaba el descanso y el luminoso reflejaba 34-30 a favor de los norteños. Un buen arranque de segundo tiempo propiciado por los propios Blue Devils les permitió recuperar esa pequeña desventaja con la que partían.

Los parciales favorecían a unos u otros según el momento. Dos arriba, dos abajo, esa fue la rutina desde el último cuarto de hora hasta el final del duelo. La tensión era más notable cada vez que los minutos y segundos iban desapareciendo en las gigantes pantallas que rodeaban el pabellón.

ÚLTIMOS INSTANTES

A falta de treinta y cuatro segundos Kenny Goins ponía a los ´estatales´ dos puntos por encima. La penúltima posesión se resguardó en las manos del americano Zion Williamson, que al no ver una clara oportunidad de tiro se la cedió al canadiense RJ Barrett, finalizando con un terrible resultado. Debido a que el rebote del lanzamiento fue levemente rozado por un jugador de Michigan, Duke contaba con el ataque definitivo. Pero, ¿fueron a por el triple o a por un tiro seguro de dos puntos? Ni uno ni otro.

Barrett recibió una falta en la acción de tiro, lo que le supuso viajar hacia la línea del pavor. Desafortunadamente falló el primero, lo que hizo que deliberadamente fallase el segundo. Casualidad o no, la pelota hizo una curiosa carambola y acabó entrando por la red. A falta de cinco segundos el único recurso que les quedaba a los de ´Coach K´ era el de cometer una falta personal. La cometieron.

La siguiente secuencia fue la puesta en juego por parte de los de Izzo. No sabemos si fue la falta de comunicación, de esfuerzo o de estrategia, pero la posterior escena que se vio fue la de un jugador de verde corriendo de arriba a abajo por la cancha para evitar que le hiciesen una falta, encontrándose sin oposición alguna por parte de ningún rival. El resultado final fue: Michigan State 68-67 Duke.

LAS SENSACIONES

El conjunto norcarolino mostró su peor faceta. Las faltas de ganas, los malos porcentajes en los tiros, algo que llevaban acarreando desde principios de temporada, y las pérdidas fueron lo que les dirigió al declive. Otro de los yerros, este siendo más general, fue el de depender y esperar ganar un título con tan sólo cuatro jugadores, todos ellos de primer año.

Por su parte, los michiguenses, una escuadra veterana y con experiencia, soportaron las esporádicas embestidas de Duke. El esfuerzo desplegado por los pupilos de Tom Izzo fue, principalmente, lo que les condujo a la victoria, puesto que sus porcentajes no fueron ni mucho menos buenos que, de hecho, fueron incluso peores que los de Duke University.

LA FINAL FOUR

Los ´spartans´ ganan uno de los cuatro pases a una Final Four un tanto curiosa. A todo esto, la octagésimoprimera edición se disputará en el U.S. Bank Stadium de Minnesota. En ella se encontrará con equipos como Texas Tech, Auburn y Virginia, los cuales han protagonizado grandes sorpresas. Entre ellas nos encontramos la victoria de los tejanos sobre Gonzaga o a la derrota  de la mítica Universidad de Kentucky frente a Auburn. Como dato curioso, Michigan State es el único de los cuatro equipos de la Final Four que cuenta con un título universitario en sus vitrinas.