Finales de infarto | Día 1 Copa del Rey

Joventut - Tenerife Copa del Rey

El primer día de la Copa del Rey nos dejó dos finales dignos de película, con dos equipos que parecían sentenciados, pero lograron reponerse a la adversidad, pese a no ser suficiente para conseguir ese billete a semifinales certificando la caída del primer cabeza de serie y el primer paso hacia el título de los de Pablo Laso.


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Joventut 62-64 Lenovo Tenerife

Un partido marcado por la desigualdad en el marcador. Lenovo Tenerife (LT) comandó el encuentro desde el inicio en lo que parecía ser una repetición de la semana pasada: Tomic solo no bastaba. La aportación de la pareja de bases de la Penya fue testimonial y el único guardaespaldas que encontró el croata fue un Joel Parra que dejó claro que el sentimiento de pertenencia a un club puede mover montañas.

El partido lo podemos dividir en 3 fases, una inicial en la que los tinerfeños se escaparon en el marcador y los catalanes no podían hacer otras cosa que ver como lo hacían. Las soluciones no fueron efectivas y el marcador al descanso reflejaba un +13 que parecía poner mucha tierra de por medio, tanto por sensaciones como por lo bajo que se podía prever el marcador en una lucha como la que se vivió en Granada.

El tercer cuarto continúo la línea del segundo, un LT desmarcado, manteniendo distancias, pero las sensaciones ya no eran las mismas, pese a mantener prácticamente la distancia (Joventut +1 en ese tercer cuarto). Así llegaríamos a la tercer y definitiva fase del partido. El cómodo 39-51 se desvanecía ante la mirada de la dupla tinerfeña Marcelinho Huertas y Gio Shermadini, para llegar al 52-54 en el que saltaron todas las alarmas y Tomic parecía demasiado poderoso hasta para que en un descuido cometiera la quinta personal.

Final de infarto, llegando a las tablas en el marcador con el 57 iguales, pero en la fiesta de los pívots decidió irrumpir con fuerza un hombre que hasta ese momento llevaba la poderosa cifra de 1 punto, Sasu Salin. El finlandés se vistió de gala e hizo lo que mejor sabe hacer: ser tirador y anotador. Triple clave el suyo que dejó el partido sentenciado buscando una final que sonaba a imposible unas semanas antes de la Copa, pero que ahora está a 40 minutos.

Destacar sobre este partido la figura de un hombre curtido en mil batallas, Marcelinho Huertas. El propio entrenador tinerfeño reconocería posteriormente los problemas de salud del brasileño, que decidió ocultar al cuerpo técnico para poder llevar la batuta del encuentro y poder estar ahí con los suyos, auténtico gladiador de época.

Real Madrid 73-67 Río Breogán

El partido que parecía destinado a perder a la mayoría de televidentes en el tercer cuarto por estar el partido decidido, controlado por Tavares y Laso de principio a fin y mil comentarios más que se realizaron en la previa del encuentro, se disiparon y dió mucho más de lo que hablar de lo que un sector importante del público pensaba. La polémica que se desató desde el inicio, con las designaciones arbitrales. De este modo, la figura del siempre notorio Hierrezuelo tras el final del partido se colocó como la diana principal en redes.

El encuentro empezó mucho antes del salto inicial, las imágenes de los breoganistas desplazados tiñendo las calles de Granada de azul ocupaban la cuenta de ACB en todas las redes, a la vez que el partido empezaba a tomar ese tono épico. Dzanan Musa elevó las pretensiones del Río Breogán (RB), con la entrevista durante el calentamiento, reconociendo sin problema las múltiples ofertas que habían llegado, pero que lo único que quería era terminar la temporada en Lugo.

David se veía las caras contra un Goliat que llegaba con dudas, bajas (Deck, Rudy, Thompkins, Alocén) y la necesidad de ganar para no consumar un fracaso difícil de digerir. Todo estaba listo, pero parecía que la épica acabaría pronto, durísimo parcial de 13-3 inicial con la figura de Yabusele como hombre clave que parecía que iba a ser indefendible para un endeble RB en la posición de 4, con Lukovic en una racha pésima y un Iván Cruz que no termina de hacerse con el puesto.

La diferencia estaba encima de la mesa y parecía que iba a ser el partido esperado, diferencias de entre 8 y 14 puntos sin mucha emoción y que la rotación eterna del Real Madrid (RM) se ocuparía de finiquitar ante el cansancio de los 3 fantásticos de RB, Trae Bell-Haynes, Dzanan Musa y Rasid Mahalbasic. El cuarto se cerró con un triple desde media cancha de Tyler Kalinosky, escudero habitual de la segunda unidad, que no entraría en tiempo y dejaría una sensación de que ese no era el día para la épica.

La primera parte se desarrolló sin mayor incidencia, con un RM fluído liderado por Thomas Heurtel repartiendo asistencias a diestro y siniestro, con una presión que impedía estar cómodo al conjunto gallego y un Musa desquiciado con la defensa al hombre de figuras como Adam Hanga. RB la tuvo para llevar al descanso una ventaja de 5 puntos, pero el fallo perseguía en los momentos importantes y eso contra un gigante Euroliga es imperdonable, por lo que un triple blanco dejaba el +10 al descanso, pero los de Mrsic se llevaban el cuarto por un punto.

Tavares y Yabusele dominaban, la defensa establecida por Pablo Laso y Tavares anulaban a Bell-Haynes y sus penetraciones, mientras Mahalbasic no era capaz de hacer su juego. Esas dos figuras anuladas en el primer tiempo fueron claves para devolver la vida a los lucenses, sobre todo Mahalbasic. El austriaco nacido en Eslovenia dejó su huella en el partido, mostrando carencias enormes de los líderes de ACB cuando el gigante caboverdiano no lidera la línea defensiva y reboteadora, con imágenes muy duras para un Poirier que sufrió los posteos agresivos del pívot celeste una y otra vez.

El encuentro avanzaba y Yabusele seguía a lo suyo siendo diferencial en ambos lados de la cancha, en transición, en estático contra la zona que dispuso RB en tramos del segundo tiempo, pero el protagonismo se lo iba a llevar un RB en tromba, que no dejaba de creer y dejaba todo por decidir en el último cuarto llevándose el segundo cuarto consecutivo (16-19).

Llegó la locura a Granada, el +7 se reducía a +2 y posesión lucense, pero una de las secuencias claves del encuentro destruiría el empuje de la remontada. Falla RB y en la acción inmediatamente posterior Tavares recibía una falta de Jordan Sakho, continuada con un contacto posterior con el brazo, significando la doble falta con un segundo contacto durísimo en carne de antideportiva, que sería pitada.

La decisión arbitral júzguenla ustedes. +2 con los tiros libres y en la posesión ofrecida por la antideportiva llegaría un triple de los que tienes que frotarte los ojos para poder creerlo, de esos que designan las diferencias entre los equipos formados por mortales y los que están formados por elencos de jugadores que en ocasiones sobrepasan la línea de lo humano, ¿suerte? Podría serlo si no ocurriera cada vez que este tipo de gigantes tiemblan, triple a tabla que deja el +7 y un RB que parecía haber recibido el golpe de gracia.

Tras esa acción, llegaría a volver la diferencia a +2 con posesión para los recién ascendidos, pero nuevo fallo para tomar el liderato. Una vez más la polémica zarandeaba el encuentro, con una falta reclamada sobre el hombre de moda en la liga, Dzanan Musa, que culminó con técnica sobre el propio bosnio y terminó con las aspiraciones de un RB que veía como los tiros libres que el RM no falló en el clutch marcaban la diferencia final para dejar el definitivo 73-67.

Real Madrid y Lenovo Tenerife se verán las caras el sábado en la primera semifinal del día, pero no podemos cerrar el artículo sin celebrar la garra y la entrega de los dos equipos eliminados en esta primera jornada de Copa, porque son estas batallas las que hacen grande a una de las mejores competiciones europeas.

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