La Superliga si funciona en baloncesto

Superliga de baloncesto

Si en el mundo del fútbol el debate sobre la Superliga está de plena actualidad, los aficionados al baloncesto sonreímos de manera irónica cuando se nos pregunta sobre ello. Un enfrentamiento entre clubes y Federación Europea nos suena familiar, puesto que ya va para 20 años de enfrentamiento entre ambos bandos en el baloncesto europeo.

La Euroliga, organizada por los clubes, viene siendo la máxima competición continental desde 2001. Es cierto que el tirón del basket ha ido bajando, o al menos del europeo, pero se ha mantenido con un cierto seguimiento durante estas dos décadas.

La competición acertó de pleno con el cambio de formato de hace unos años. Una liga regular de 16 equipos (posteriormente ampliada a 18), con unos Playoffs y una Final Four (aunque lo de la Final Four chirría después de una temporada tan larga, pero bueno).

Aquellas críticas de que se perdía interés se mostraron sin fundamento. La antigua primera fase de la Euroliga era intrascendente, rara vez se quedaba fuera alguno de los grandes, y el top 16 dejaba sin margen de error a algún equipo que tuviese una mala racha en un período muy concreto. Ahora, los conjuntos juegan 34 partidos de forma segura, lo que se traduce en dinero asegurado.

No vamos a entrar en el tema económico, que en la Euroliga es opaco y que está por ver si es rentable a futuro. Ni vamos a entrar en la fragmentación del baloncesto europeo, con Eurocup y Basketball Champions League pegándose por ser la segunda gran competición europea.

Lo que tenemos son 34 partidos de cada equipo, suficiente para vender unos buenos derechos, asegurarse unas buenas taquillas y tener, al menos, 9 partidos de máximo nivel en Europa. Porque eso es lo que mejor ha sabido vender la competición, cada jueves y cada viernes te puedes sentar a ver un muy buen partido. Da igual que juegue el primero contra el último o dos equipos que ya no tengan opciones de Playoffs, aquí se juega a tope todos y cada uno de los partidos.

Hay igualdad en los partidos, que no en la competición, no seamos ilusos. Hay una élite, unos outsiders, y otros equipos que pelean, luchan, y que con suerte algún año pueden rascar un puesto de Top 8. Pero esa jerarquía también es necesaria. Que haya grandes equipos con grandes presupuestos como Madrid, Barcelona, CSKA o Efes, hace que la gente tenga una referencia de quienes son los buenos y que cuando se produzcan sorpresas, estas lo sean de verdad.

La vuelta del público alimenta esta idea de la competitividad. Pabellones que empiezan a estar llenos, con públicos entregados y atmósferas calientes. No son aquellas salvajadas (en todos los sentidos) de los años ochenta, pero el equipo visitante lo nota, como estamos viendo en esta Euroliga.

No vamos a decir que esta es la mejor Euroliga de la historia, los meses lo dirán, pero desde luego pinta a muy interesante. Tenemos 4 o 5 equipos muy por encima del resto, pero sin que de momento ninguno pinte a equipo muy dominador. Una clase media amplísima, en la que las tendencias al alza o a la baja de los últimos meses determinarán los que se metan en Playoffs. Y una parte baja que pueden dar un susto a cualquier el jueves menos pensado.

Los retos de la Euroliga también son claros. En primer lugar, como hemos dicho antes, el económico. Las cuentas no son muy claras, pero el reto de la Euroliga se supone que debe ser el de alcanzar, tarde o temprano, la autosuficiencia. Pero claro, también es un gran escaparate de publicidad para marcas (sí, marcas), como Real Madrid, CSKA o Barcelona.

En segundo lugar, la ampliación. Seguro que los jefazos de la Euroliga tienen sueños húmedos pensando en posibles ampliaciones a París o Londres, y que cuajen los equipos, claro. De momento son 18 equipos y el reto debería ser llegar, al menos, a unos 22 equipos. Incluir otro mercado italiano, un mercado en el área de París, quizá otro español…

Lo que está claro es que esta idea de la Superliga de la Euroliga ha cuajado en equipos y aficionados a la competición y que puede ser un espejo en el que se miren otras ligas, siempre hablando del tema deportivo. Si es sostenible, o no, el tiempo lo dirá.

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